En el corazón del departamento del Cauca, Colombia alberga una de las pirámides más grandes del mundo antiguo: el Morro del Tulcán. Aunque poco conocida, esta estructura arqueológica precolombina revela la grandeza de una civilización ancestral y su sofisticada arquitectura.
Descubierta en 1957 tras una fuerte tormenta que dejó al descubierto una pared de 3 metros con mosaicos de adobe, esta pirámide truncada fue excavada por el antropólogo colombiano Julio César Cubillos Chaparro. Según los estudios realizados, data del período de las "Sociedades Cacicales Tardías" (500-1600 a.C.) y fue un centro de gran importancia ceremonial y cultural.
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Una pirámide monumental en Colombia
La tiktoker @LaProfejhoa_ ha popularizado recientemente información sobre esta estructura, describiendo sus cuatro lados irregulares, base cuadrangular y aristas redondeadas. Según diversos estudios, su cara norte alcanza aproximadamente los 50 metros de altura, lo que la ubicaría entre las 10 pirámides más grandes del mundo antiguo.
@laprofejoha_ La Pirámide del Tulcán en Popayán. #fypシ゚ #parati #colombia🇨🇴 #contenido #historia #colombia #popayan #sebastiandebelalcazar #piramides #mundoantiguo ♬ sonido original - La profe Joha
Durante las excavaciones, se hallaron caminos de piedra, escalinatas, tumbas, conchas marinas y piedras preciosas provenientes de diversas regiones de Colombia y de otras partes del continente. Los arqueólogos también determinaron que la pirámide estuvo rodeada por un lago, cuya naturaleza artificial o natural sigue siendo debatida.
Historia y controversia: de monumento precolombino a pedestal colonial
A pesar de su importancia arqueológica, la pirámide sufrió alteraciones significativas en el siglo XX. En 1937, la construcción de una carretera dañó su estructura y en 1940 se destruyó su cúspide para instalar un pedestal con la estatua ecuestre de Sebastián de Belalcázar, el conquistador español que fundó Popayán. Originalmente, el poeta Guillermo Valencia y otros intelectuales habían promovido la instalación de una escultura en honor al Cacique Pubén, obra del escultor Rómulo Rozo, pero esta desapareció misteriosamente.
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Las críticas hacia la imposición de símbolos coloniales sobre el patrimonio prehispánico se intensificaron con los años. Finalmente, el 16 de septiembre de 2020, miembros de la comunidad Misak derribaron la estatua de Belalcázar como parte de una reivindicación de la memoria indígena.
Revalorando el legado ancestral
El Morro del Tulcán sigue siendo un enigma histórico y un testimonio del esplendor de las civilizaciones prehispánicas en Colombia. Este sitio arqueológico necesita mayor investigación y protección para revelar completamente su historia y significado.


















