Sara Ibaneza Bolívar Barros y Rihanna Cuesta Narci, jóvenes futbolistas del club Real Pasión de Funza, fueron convocadas al primer microciclo de preparación de la Selección Colombia Femenina Sub-15, que se alista para el Campeonato Liga Evolución de la CONMEBOL. Este llamado representa un nuevo paso en el fortalecimiento del fútbol femenino colombiano desde las bases.
Ambas deportistas, nacidas y formadas en Cundinamarca, destacan no solo por su talento en la cancha, sino por el compromiso con el que han representado a su club en diferentes torneos regionales y nacionales. Su inclusión en este microciclo nacional es reflejo del proceso deportivo que desde municipios como Funza viene tomando fuerza en el panorama del fútbol formativo femenino.
Un reconocimiento al talento regional
El club Real Pasión de Funza, conocido por su trabajo constante en categorías menores, ha logrado posicionarse como una cantera clave para el desarrollo del fútbol femenino en el centro del país. La convocatoria de Sara y Rihanna es una prueba de que el esfuerzo de entrenadores, familias y entidades deportivas está dando frutos concretos.
Fútbol femenino: crecimiento desde las regiones
La presencia de jugadoras cundinamarquesas en selecciones nacionales es un paso importante en el proceso de descentralización del talento deportivo. Aunque históricamente las convocatorias se concentraban en ciudades principales, hoy se evidencia una apertura mayor hacia jugadoras provenientes de clubes formativos de diferentes departamentos.
El avance del fútbol femenino colombiano, tanto en categoría profesional como en juveniles, está íntimamente ligado a estas oportunidades de visibilización y formación. La participación en microciclos como este no solo eleva el nivel técnico de las jugadoras, sino que les brinda experiencia, disciplina y motivación para continuar creciendo dentro y fuera de la cancha.
De Funza a la Selección: un sueño que inspira
Tanto Sara como Rihanna son inspiración para decenas de niñas en Cundinamarca que sueñan con vestir los colores de la Selección Colombia. Su historia demuestra que el esfuerzo constante, el respaldo familiar y el trabajo en equipo sí pueden abrir puertas, incluso a nivel internacional.
Aunque el proceso apenas comienza, su inclusión en este primer microciclo ya las convierte en referentes de su comunidad y en embajadoras del fútbol femenino regional.


















