Zipaquirá, Chía y Sopó aparecen en un informe que muestra un cambio importante en las condiciones de vida de Cundinamarca. Entre 2021 y 2025, los indicadores de pobreza multidimensional disminuyeron en las zonas urbanas de 21 municipios y también mejoraron en las áreas rurales evaluadas.
Los resultados de la Encuesta Multipropósito Bogotá–Cundinamarca 2025, presentada por el DANE junto con otras entidades regionales, dejan cifras que llaman la atención: la pobreza multidimensional pasó del 6,7 % al 2,8 % en las cabeceras municipales analizadas.
Pero hay otro dato que merece atención. Mientras algunos indicadores sociales mejoran, la región se prepara para recibir millones de habitantes adicionales durante las próximas décadas.
¿Qué significan estos resultados para Zipaquirá, Chía y Sopó? ¿Y cuáles son los desafíos que podrían enfrentar sus habitantes? Estas son las cifras y los detalles del informe.
Zipaquirá, Chía y Sopó: así cambió la pobreza en Cundinamarca
La Encuesta Multipropósito Bogotá–Cundinamarca 2025 identificó una reducción de las privaciones relacionadas con condiciones esenciales de vida, como salud, educación y vivienda.
Según los resultados el indicador de pobreza multidimensional en las cabeceras de los 21 municipios incluidos en la medición pasó del 6,7% en 2021 al 2,8% en 2025.
La reducción también se observó en las zonas rurales de los siete municipios donde se realizó esta medición: pasó del 9,8% al 5,6%.
Entre las poblaciones incluidas en el estudio están Zipaquirá, Chía y Sopó, tres municipios estratégicos de la Sabana de Bogotá que comparten dinámicas de crecimiento urbano, movilidad y demanda de servicios públicos.
Es importante precisar que estas cifras corresponden a resultados agregados de los municipios evaluados, no a porcentajes individuales de pobreza para cada una de estas poblaciones.

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¿Qué otros municipios aparecen en el estudio?
La encuesta incluyó 21 municipios de Cundinamarca, seleccionados por su importancia dentro de las dinámicas sociales, económicas y territoriales de la región.
Estos son:
- Zipaquirá.
- Chía.
- Sopó.
- Cajicá.
- Tocancipá.
- Gachancipá.
- Cota.
- La Calera.
- Mosquera.
- Funza.
- Madrid.
- Soacha.
- Facatativá.
- Fusagasugá.
- Tenjo.
- Tabio.
- Subachoque.
- El Rosal.
- Bojacá.
- Sibaté.
- Zipacón.
La cobertura no fue idéntica para todos: siete municipios tuvieron medición urbana y rural, mientras que los otros 14 fueron evaluados en sus cabeceras municipales.
La falta de ingresos también disminuyó: otro resultado que deja la encuesta
La reducción de las privaciones sociales no fue el único resultado destacado.
La medición también identificó una disminución de la pobreza monetaria entre 2021 y 2025, es decir, de la proporción de personas cuyos ingresos no alcanzan para cubrir sus necesidades básicas.
De acuerdo con los resultados presentados:
- 10 puntos porcentuales menos en las zonas urbanas de los 21 municipios evaluados.
- 14,7 puntos porcentuales menos en las zonas rurales de los siete municipios incluidos en esa medición.
Estas cifras muestran un avance en las condiciones económicas de los hogares. Sin embargo, no significan que hayan desaparecido las dificultades para cubrir gastos como alimentación, vivienda, transporte, educación y servicios públicos.
¿Qué significa la reducción de la pobreza multidimensional?
A diferencia de la pobreza monetaria, que se concentra en los ingresos económicos, la pobreza multidimensional analiza diferentes privaciones que afectan las condiciones de vida.
Entre los aspectos que contempla están:
- Acceso y condiciones de salud.
- Asistencia y rezago educativo.
- Condiciones de vivienda.
- Acceso a servicios básicos.
- Condiciones laborales y de protección social.
Por eso, la disminución de este indicador permite observar cambios que van más allá del dinero disponible en los hogares.
Vivienda, transporte y servicios públicos: los retos que vienen
El aumento de habitantes no solamente significa más viviendas y nuevos proyectos inmobiliarios.
También exige inversiones en infraestructura, ampliación de redes de acueducto y alcantarillado, mejoramiento de vías, transporte público y capacidad hospitalaria.
La planeación urbana será determinante para evitar que el crecimiento económico e inmobiliario termine generando mayores dificultades para quienes ya viven en estos municipios.
En otras palabras, el desafío no consiste únicamente en recibir más habitantes, sino en garantizar que ese crecimiento esté acompañado de mejores condiciones de vida.
No todo son buenas noticias: los tiempos de desplazamiento siguen preocupando
La Encuesta Multipropósito también examinó aspectos relacionados con la movilidad y la vida cotidiana de los hogares.
Uno de los problemas identificados es el tiempo que deben invertir miles de trabajadores en sus desplazamientos diarios.
En los 21 municipios de Cundinamarca, el tiempo promedio de viaje de ida al trabajo en las zonas urbanas llegó a aproximadamente 40,3 minutos en 2025, frente a 37,1 minutos en 2021.

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Es decir, el recorrido promedio aumentó cerca de 3,2 minutos.
Aunque puede parecer una diferencia pequeña, representa más tiempo invertido en transporte para quienes deben desplazarse diariamente hacia Bogotá u otros municipios de la región.
A esto se suman las necesidades de conectividad, seguridad, infraestructura vial y acceso a oportunidades laborales.
¿Qué significa este panorama para los habitantes de la Sabana de Bogotá?
Los resultados muestran avances importantes en algunos indicadores sociales, pero también advierten que la región enfrenta una transformación demográfica que exigirá decisiones de largo plazo.
Zipaquirá, Chía y Sopó hacen parte de un corredor territorial donde el crecimiento de la vivienda, el comercio, la actividad empresarial y la movilidad está modificando las necesidades de sus habitantes.
La reducción de la pobreza representa una noticia positiva. No obstante, mantener ese avance dependerá de la capacidad institucional para garantizar oportunidades laborales, educación, atención en salud, vivienda digna y servicios públicos suficientes.
El reto para Cundinamarca será lograr que los millones de habitantes que proyecta tener en las próximas décadas encuentren mejores condiciones para vivir, trabajar y desarrollarse.
¿Considera que Zipaquirá, Chía y Sopó están preparados para recibir más población? ¿Qué debería mejorarse primero: las vías, la vivienda, los hospitales o los servicios públicos? Comparta su opinión y participe en la conversación.
















