Según proyecciones del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), Cundinamarca será uno de los departamentos con mayor crecimiento demográfico en Colombia para el año 2050, con un incremento estimado de 2.3 millones de habitantes. Este crecimiento, aunque refleja el dinamismo económico y social de la región, también representa un desafío sin precedentes para la preservación de sus ecosistemas y la capacidad de sus servicios públicos.
Ante este escenario, Gobernación hizo un llamado urgente a los alcaldes. El objetivo es evitar un crecimiento urbano desmesurado y promover un ordenamiento territorial que priorice la conservación de los ecosistemas, especialmente aquellos que son productores de agua.
Un enfoque colaborativo para la planeación territorial
Las autoridades departamentales han solicitado la creación de un escenario de discusión técnica que involucre al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (@MinAmbienteCo), el Ministerio de Agricultura (@MinAgricultura), los alcaldes y alcaldesas de Cundinamarca, y el Gobierno de Cundinamarca (@CundinamarcaGob). El propósito es definir las determinantes del ordenamiento territorial, garantizando la preservación de la capacidad ecosistémica de la Sabana de Bogotá, identificando zonas aptas para la producción agrícola y estableciendo áreas para el desarrollo de las vocaciones productivas de cada municipio.
Preservar la Sabana: un reto colectivo
La Sabana de Bogotá, uno de los ecosistemas más importantes de la región, enfrenta presiones crecientes debido a la expansión urbana y agrícola. Jorge Rey, Gobernador de Cundinamarca enfatizó que es crucial evitar que el debate se desvíe hacia discusiones sobre la autonomía territorial o la participación ciudadana. En su lugar, la clave está en la concertación y en la consolidación de una propuesta que integre los niveles nacional, departamental y municipal.
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Hacia un futuro sostenible
El llamado de las autoridades ambientales es claro: no se puede improvisar en la planeación territorial. El crecimiento demográfico proyectado para Cundinamarca requiere de acciones inmediatas y coordinadas para garantizar un desarrollo sostenible que beneficie a las generaciones presentes y futuras.
Con la participación activa de todos los actores involucrados, Cundinamarca tiene la oportunidad de convertirse en un modelo de planeación territorial sostenible, donde el crecimiento urbano y la preservación ambiental vayan de la mano. El reto es grande, pero el consenso y la colaboración serán las herramientas clave para lograrlo.
















