La Sabana de Bogotá enfrenta un inicio de año desconcertante. Mientras que el calendario meteorológico dictamina que enero debería ser un mes de cielos despejados y sol inclemente, los habitantes de la capital y de municipios clave como Zipaquirá, Cajicá, Cogua y Nemocón han tenido que desempolvar sus abrigos más pesados. Lo que debería ser una temporada seca se ha transformado en un ciclo de cielos plomizos y temperaturas que desafían la norma.
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El fenómeno que "nubló" el sol de enero
De acuerdo con el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), este comportamiento climático no es una casualidad, sino el resultado de una dinámica atmosférica específica. Mirovan Sverko Navarrete, meteorólogo de la entidad, explicó que la región central del país está experimentando una entrada masiva de humedad proveniente del sur y el oriente de Colombia.
Esta circulación de masas de aire húmedo ha alterado el ciclo tradicional de principios de año. En lugar de la radiación solar directa que caracteriza a los "eneros de antaño", la Sabana se encuentra bajo una densa capa de nubes que actúa como una barrera térmica, impidiendo que el suelo se caliente y manteniendo una sensación de frío persistente durante todo el día.
¿Por qué llueve en Zipaquirá, Cajicá y el norte de la Sabana?
El Ideam explica por qué la humedad y las nubes se tomaron la Sabana en plena temporada seca.
La situación es particularmente evidente en el corredor norte. En municipios como Cajicá y Zipaquirá, la nubosidad no solo ha bajado la temperatura, sino que ha derivado en precipitaciones intermitentes. El experto del Ideam señala que, aunque técnicamente no estamos en temporada de lluvias, el aumento en los niveles de humedad ha sido "significativo y atípico".
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Este exceso de vapor de agua en la atmósfera facilita la formación de nubes de gran desarrollo, las cuales descargan lluvias en sectores específicos de la Sabana. Cuando el agua cae, la temperatura ambiental desciende de forma notable, generando una percepción de invierno en lo que debería ser el pico del verano andino.
Impacto en municipios de Cogua y Nemocón
Hacia el norte, en Cogua y Nemocón, las condiciones han sido similares. Los agricultores y habitantes de estas zonas han reportado una reducción en la visibilidad y mañanas extremadamente frías. Esta configuración atmosférica impide que la radiación solar cumpla su ciclo natural de calentamiento diurno, lo que mantiene el termómetro estancado en cifras bajas.
La persistencia de este fenómeno depende de cómo evolucionen los vientos en los niveles bajos y medios de la atmósfera. Por ahora, el Ideam recomienda a los ciudadanos de Bogotá y los municipios aledaños no bajar la guardia. Aunque el sol puede asomarse en intervalos cortos, la probabilidad de lluvias y la persistencia de nubes bajas seguirán marcando la pauta en los próximos días.
















