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Desde altas horas de la mañana del lunes, hay bloqueos y protestas en el kilómetro 7 de la vía Suba-Cota debido a su deterioro y por las promesas incumplidas para ampliar la carretera


Su motivo es concreto: que el consejo directivo de la Corporación Autónoma de Cundinamarca (CAR) levante la restricción sobre un pedazo de la Reserva Thomas van der Hammen para que se construya una doble calzada que les solucione su grave problema de movilidad. 

El desespero, que se puede interpretar como un mensaje de respaldo desde la comunidad a los planes de la administración de Enrique Peñalosa, está sustentado con datos. Según los habitantes, para recorrer los ocho kilómetros que hay desde la intersección al municipio de Cota hasta la calle 170 con carrera 92 en Bogotá pueden tardar hasta 90 minutos, trayecto que debería durar máximo 30 minutos

Natalia Rodríguez Pinillo, presidenta de la junta de acción de la vereda Chorrillos, y quien asegura que detrás de esta acción no hay intereses ni partidos políticos, es la organizadora del plantón. Presenta una exigencia específica: quieren que el director de la CAR y el alcalde Peñalosa se comprometan a darles una solución o, al menos, una nueva promesa que les sirva para llenarse de paciencia unos años más. 

Mientras los ambientalistas y defensores de la Reserva Van der Hammen insisten en que no se intervenga esta zona de protección, que garantiza la conectividad de los cerros con el río Bogotá, la comunidad que padece a diario los problemas de movilidad pide que se analice mejor la situación.

“Queremos que se desafecten los predios que impiden que se pueda adelantar la obra. Esta vía es una necesidad, no sólo para los que vivimos en la vereda, sino para los que trabajan en Bogotá, los que tienen que ir a Cota y los niños, que tienen que recorrer esta vía para llegar a sus colegios. A ellos les toca madrugar más que a cualquier otro vecino para poder ir a estudiar”, señaló la líder comunitaria.

No es la primera vez que esto sucede. Hace cuatro años, en la pasada administración, también bloquearon, les hicieron promesas y hoy todo sigue igual. “No es que no estemos de acuerdo con el verde, pero si vienen a este punto y el sector por donde pasaría la vía, no hay ninguna reserva, sino una zona llena de industrias. Está bien que quieran proteger la reserva, donde realmente haya algo que proteger, pero son 2 km que nos están afectando la movilidad a miles de ciudadanos”.

La ansiedad de la comunidad es mayor luego de saber que desde hace años está engavetada una propuesta de alianza público-privada, con un plan denominado Ruta Expresa La Conejera. En ese momento socializaron con la comunidad un proyecto de doble calzada, un puente sobre el río Bogotá y amplias intersecciones en tres puntos de la zona de influencia. Sin embargo, este es uno de los tantos proyectos viales para desembotellar el norte que están en el tintero por la declaratoria de la Reserva Van der Hammen.

Es tal el desespero que ni siquiera les incomoda la idea de que les pongan un peaje. “No importa. Estaríamos dispuestos a pagarlo, con tal de que nos saquen de este atraso vial en la zona. Le pedimos a la administración que tome cartas en el asunto, y a la CAR que verifique la tal reserva y nos ayude a encontrar una solución”. 

Desde su primera administración, Enrique Peñalosa ha querido intervenir las 1.340 hectáreas que integran la reserva. Aunque sus planes se vieron frustrados hace 17 años, cuando los expertos catalogaron estos terrenos como zona de alto valor ambiental, en esta oportunidad insistirá en que puede desarrollar un plan que combine el desarrollo urbano y la protección del ecosistema.

A la fecha, la administración sólo ha explicado el proyecto vial, que pretende desarrollar en el norte y que está estancado por la declaratoria de reserva: quiere extender la avenida Boyacá, desde la calle 170 hasta la avenida Guaymaral (7,4 kilómetros), así como la avenida Ciudad de Cali hasta la avenida Suba, y construir la Avenida Longitudinal de Occidente (ALO). Además de hacer un túnel para facilitar la movilidad en la vía Suba-Cota, a través de un trazado de 11 kilómetros.

Frente al reclamo de la comunidad que transita por la vía Suba-Cota, lo que se prevé es que al menos hoy no tendrá una respuesta. A pesar de que la Alcaldía radicará en los próximos meses una solicitud a la CAR para sustraer unos terrenos de la reserva y poder adelantar sus proyectos de movilidad, la autoridad ambiental por ahora tendrá que guardar silencio, mientras toma una decisión de fondo frente a esta solicitud.

Fuente: El Espectador 


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