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Hace unos 700.000 años, toda la zona estaba cubierta por un océano. Es de ahí de donde proviene toda la sal que se ha extraído, se extrae y se extraerá de las dos minas que se encuentran en Zipaquirá y Nemocón


Cuando las cordilleras recién se estaban formando y estaban cubiertas por el mar,  al formarse acumularon agua salina que posteriormente se  evaporo, dejando lo que hoy conocemos como las rocas de sal.

¿Pero cómo sucedió esto realmente?

Según el estudio Estructura Ecológica Principal de la Sabana de Bogotá realizado por  Alfonso Pérez Preciado, todo esto se originó con la trasgresión marina probablemente del Océano pacífico que cubrió la cuenca de Bogotá según indican los sedimentos de la época. El dominio marino continuó durante todo el periodo cretáceo –hace 145  y 65 millones de años-  A esto se deben lo relieves altos que bordean la sabana de Bogotá, formando bahías algo distantes del resto del mar, allí se depositaron sales que luego se convirtieron en domos salinos que actualmente podemos apreciar en Zipaquirá y Nemocón .

¿Qué paso después con el mar?

A finales del cretáceo el mar se volvió menos profundo y en sus playas se depositaron arenas, luego el área de la actual sabana se convirtió en una planicie  en donde el mar entraba por cortos periodos en donde llegaron arenas y arcillas transportadas por los ríos, el retiro definitivo del mar trajo consigo la creación de grandes zonas pantanosas en donde restos de vegetales formaron turbas que más adelante crearon mantos de carbón que aún se explotan en estas zonas.

No cabe duda de que estos dos municipios guardan en sus entrañas la riqueza de miles y miles de años que no solo permitieron el desarrollo económico de estas zonas, sino el reconocimiento mundial por la belleza de sus minas de sal.

*Foto tomada del Banco de la República - http://www.banrepcultural.org -

mcp

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