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  • Estudiantes con discapacidad auditiva llegan a los salones y no entienden nada
  • En el departamento hay 200 niños con esta problematica
  • Autoridades piden tomar medidas

Más de 5.000 alumnos sordos que estudian en municipios no capitales (200 de los cuales están en Cundinamarca) todavía no tienen docentes e intérpretes que les permitan entender los contenidos. ¿La razón? Las alcaldías no contrataron personal de apoyo antes de que comenzara el año escolar porque el Ministerio de Educación no había desembolsado el dinero para las poblaciones con discapacidad.

Los recursos llegaron a las regiones cuando los niños ya llevaban dos semanas de clase y, mientras se desarrolla la contratación, podría pasar un mes más sin intérpretes. Por eso, el Instituto Nacional de Sordos (Insor) ha recibido 300 quejas de padres de familia y profesores preocupados por la calidad de formación de los niños.

“Muchos estudiantes llegan al colegio, pero se aburren cuando no entienden nada. Se van y es muy difícil que regresen a clase”, explica Marcela Cubides, directora de Insor, quien agrega que esta situación se repite año tras año.

El problema en los Municipios

En Cundinamarca afecta a casi 200 alumnos de Zipaquirá, Soacha, Mosquera, Girardot, Fusagasugá, Chía y Sesquilé, de acuerdo con el Sistema Integrado de Matrícula del Ministerio (Simat). La Secretaría de Educación de Sesquilé recibe los fondos que entrega el ministerio para los estudiantes con discapacidad. Con ese dinero financia un centro de vida donde niños y adultos con cualquier discapacidad reciben atención. Los recursos, sin embargo, sólo alcanzan para que el intérpete acompañe a los niños un día a la semana.
 

Los niños crecen en familias que en el 90% de los casos, no saben el lenguaje de señas. Según cifras del Insor, en la mayoría de los casos, la discapacidad se detecta a los cinco o seis años y los infantes entran al colegio a los ocho o nueve años, perdiendo un valioso tiempo de aprendizaje. En exámenes como Saber 11 obtienen resultados muy por debajo del promedio. Esto no debería ser así porque no tienen ninguna discapacidad cognitiva.

Los percances, admite Víctor Saavedra, viceministro de Educación, llevan a que un gran número de alumnos con discapacidad auditiva llegan al preescolar y a básica primaria sin dominar una primera lengua. Esto impacta directamente el desarrollo de su potencial físico y mental.

Para que esto cambie es primordial que los niños con discapacidad auditiva aprendan el lenguaje de señas antes de los cinco años. Se buscan mecanismos para reunir a los estudiantes con discapacidades en unos pocos colegios, con el fin de ofrecerles mejores alternativas de aprendizaje.

Fuente: El Espectador

 

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