Miércoles 20 Septiembre 2017

Tras los pasos de la minería en la sabana de Bogotá

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Después de bloquear la resolución del Ministerio de Ambiente que ampliaba las zonas para minería en la sabana de Bogotá, la magistrada Nelly Villamizar y su comité de verificación se pusieron a recorrer cada polígono minero de la región. El Río los acompañó en su visita a Zipaquirá


Actualmente, existen 11.000 hectáreas en toda la Sabana de Bogotá en donde se puede hacer minería. Esto, debido a que en diciembre pasado, la magistrada Nelly Villamizar, quien emitió el fallo que ordenó descontaminar el río Bogotá, suspendió los efectos de una resolución del Ministerio de Ambiente en la que se ampliaban las zonas compatibles con la minería (ZCM)en la sabana de 11.000 a 18.000 hectáreas.

El Tribunal Administrativo de Cundinamarca bloqueó el documento hasta que se verifique la coherencia de los polígonos delimitados por MinAmbiente, pues según organizaciones sociales y los alcaldes de varios municipios, algunas de las zonas habilitadas estaban en páramos o en lugares clave para el nacimiento de ríos y quebradas. Y, algunas de las zonas irían en contra del macroproyecto que pretende que el río Bogotá, el más contaminado del país, se limpie.

Según Néstor Franco, director de la CAR, la verificación estaría a cargo de la magistrada Nelly Yolanda Villamizar, quien inspeccionaría con lupa los polígonos que ya existen y adelantaría una revisión de las zonas en las que hacer minería sería contraproducente. Exactamente eso es lo que ella, y el comité de verificación de su sentencia, vienen haciendo desde enero de este año.

Hacerle seguimiento a la minería en la sabana se ha convertido en una de las funciones clave de los miembros del Comité. El grupo, integrado por ocho expertos, ya ha visitado los municipios de Subachoque, Soacha, Zipaquirá y Tabio, para pasarle a la magistrada los informes sobre el cumplimiento del fallo.

Mina El Tunal, ¿la excepción que confirma la regla?

Zipaquirá, al norte de Bogotá, tiene dos minas que, por el material que allí se explota, son únicas en el país. Se trata de la arena silicea, componente básico del vidrio y de la vajilla cerámica. De hecho, las dos empresas que tienen los títulos mineros en este municipio son los grandes en esas industrias: Induprim, que explota la mina para Peldar; y Corona.

Tan único es el mineral, que las 132 hectáreas de la mina El Tunal, de donde se saca la arena para producir el vidrio de Peldar, están en un área de reserva forestal. Por eso, le dijeron los funcionarios de la empresa a los miembros del Comité en la visita, los esfuerzos ambientales se redoblan en este polígono, el 18.

En el polígono 18, donde está El Tunal, llevan 17 años reforestando.Induprim tiene un vivero de plantas nativas que, después de estudiar las características de los suelos a reforestar, siembran de manera estratégica. Su objetivo, señala la empresa, es crear “conectividad funcional y estructural con el resto de biofauna de la zona”.

“Desde el proceso del río Bogotá queremos que a medida que se vaya explotando, se vaya viendo la recuperación de la zona. No esperar a que la recuperación morfológica se haga 30 o 40 años después” explica la magistrada Villamizar.

Lo que se ve  en la mina El Tunal, de acuerdo con algunos los miembros del comité, es una excepción. No sólo porque en allí no hay nacimientos de ríos ni quebradas y no hay necesidad de químicos para extraer la arena silicea, sino porque el músculo económico de una compañía como Peldar permite un manejo ambiental excepcional.

“En Zipaquirá el problema de la minería irregular no es grave, es casi nulo”, señala José Ricardo Rodríguez, el encargado del ministro de Ambiente para ocuparse del tema del río Bogotá. No obstante, el problema es real. Cuenta Rodríguez que en Nemocón, vecino de Zipaquirá, las minas de gravas para producir ladrillos son mucho más artesanales y algunas no cumplen con la restauración ambiental que les ordenan.

De hecho, el problema es tan álgido, que en diciembre pasado el Ministerio de Ambiente creó una mesa estratégica para ocuparse de la minería en la Sabana de Bogotá. La idea es ayudar a destrabar la resolución que el mismo Ministerio expidió el 2 de diciembre de 2016, la que amplió las zonas compatibles con minería (ZCM).

Todavía quedan por inspeccionar buena parte de los 430 títulos mineros que se han otorgado en la sabana, y que están agrupados en cerca de 20 polígonos. En tres o cuatro meses, el comité de verificación de la sentencia le presentará a la magistrada un informe en el que, tras completar todas las visitas, se tendrá un panorama completo de las actividades mineras en los municipios aledaños al río Bogotá.

Fuente: El Tiempo/María Paula Rubiano

 

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