En América Latina, comer mal mata más que el tráfico de drogas: FAO

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La mala alimentación “mata más que el narcotráfico o el crimen organizado” en Latinoamérica, tanto por la desnutrición como el consumo excesivo de productos no saludables, según el subdirector de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Julio Berdegué


Solucionar el hambre es una prioridad para esta región, pero también combatir las patologías relacionadas con el sobrepeso, la obesidad y las enfermedades coronarias, que se agravaron por el consumo de productos poco saludables, explica Berdegué. 

Según la FAO, entre 35 y 40 millones de personas pasan hambre en Latinoamérica y 360 millones tienen sobrepeso y obesidad. 

Berdegué se encuentra en Madrid para reunirse con las autoridades españolas de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid), a fin de abordar proyectos conjuntos relacionados con la lucha contra el hambre. 

El subdirector de la FAO reivindica que el derecho a la alimentación es “fundamental”, pero también un ejercicio “responsable”, ya que “comemos cosas que los expertos en salud dicen que son dañinas”. Insiste en que en Iberoamérica ha habido progresos a la hora de reducir el número de personas desnutridas, si bien el objetivo de la ONU es “hambre cero”. 

El desafío está en combatir la desnutrición en territorios rurales distantes, zonas indígenas o poblaciones aisladas. Los países con alto índice de bienestar –entre ellos los europeos– a veces creen que el hambre es un problema superado, que solo afecta a África, América Latina o Asia, pero quedan “muchas tareas pendientes”, añade. 

“Es un problema político, las soluciones técnicas se conocen”, dice. A veces falta voluntad de los gobiernos de los países en vías de desarrollo para reconocer que el hambre “los golpea en pleno siglo XXI”. 

Berdegué cree que los conflictos y las crisis humanitarias merman la seguridad alimentaria. Menciona a Colombia como ejemplo de éxito, pues tenía zonas enteras afectadas por el conflicto armado, lo que implicaba que el derecho a la alimentación fuera una “tarea muy compleja”. Tras el acuerdo de paz con las Farc, “las condiciones serán infinitamente mejores”. 

Por otro lado, muestra preocupación por la tendencia “proteccionista” y el “nacionalismo económico” actual, con alusiones a Estados Unidos o al Reino Unido por el brexit, porque en su opinión una orientación así podría “tener efectos muy adversos sobre las comunidades rurales”. 

Los acuerdos comerciales entre países pueden ser una “fuerza favorable para el desarrollo”, si no se circunscriben solo a liberalización, sino también al “comercio justo”, afirma. Y valora que el Parlamento español y el Frente Parlamentario contra el Hambre en América Latina y el Caribe fijaron “una hoja de ruta” que incluye una reunión mundial en 2018 en España.

Fuente: EFE

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