Sábado 23 Septiembre 2017

Así será el Museo de la Chicha

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En el lugar, ubicado en el centro histórico de la capital, se dictan cátedras de origen, identidad y memoria, también se puede degustar y probar las bebidas ancestrales como la chicha, el guarapo y el chirrinchi


Lo más interesante es que la chicha la preparan como la hacían nuestros ancestros. Alfredo el creador del museo asegura que en 1989 cuando la cerveza llego a Colombia le quitó el protagonismo a esta bebida.

“Empiezan a sacar fichas gráficas, entre otras una que decía, no tome chicha, la chicha engendra el crimen, y el dibujo tenía un puñal con sangre”, explica.

El mito cuenta que Bochica, dios de los muiscas, le dio a los indígenas el maíz: “es alimento y a la vez medicina, tenemos guarapo, que es como un reb bull pero natural, el cual los campesinos e indígenas usaban para su labor de labriegos”, añade.

El museo estará ubicado en el chorro de Quevedo. Su creador busca rescatar la cultura ancestral y enseñar su historia a los habitantes de la región.

La Chicha,  bebida ancestral 

Arturo Álape cuenta que era una noble bebida ceremonial para los indígenas y se convirtió en una de consumo masivo en todas las clases sociales urbanas durante el siglo XIX. Su fabricación fue prohibida, pero hoy se resiste a desaparecer.

Cuentan los cronistas que antes de la llegada de los españoles a estas frías tierras de los Andes, la chicha, más conocida como vino de maíz y vino de tuza, era una noble bebida ceremonial "con cuyas abundantes libaciones los muiscas se embriagaban, pero sólo en ocasiones tan especiales como bodas, sepelios, carreras y celebraciones de victorias, y jamás de manera rutinaria y habitual como luego lo harían sus descendientes". (Alfredo Iriarte, El flagelo de la chicha, Historia de Bogotá).

El Dato

Durante la colonia, el vicio indígena recibió más prohibiciones que halagos, pero ni aún así, quienes la consideraban una bebida de mala influencia para la sociedad, inmoral y amiga de los conflictos callejeros, lograron erradicarla. Se dice que en Bogotá había más de 800 chicherías a finales del siglo y se consumían más de 50 millones de litros por año.

Fuente: Semana.com, Canal Capital, Alcaldía mayor de Bogotá 

 

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